El Proceso

1. Preparar el fuego

Pre-evangelización es la preparación de los corazones para la recepción del mensaje del Evangelio.  Esta preparación en muchos casos es necesaria para que las personas puedan responder al llamado a comprometerse o re-comprometerse a Cristo y a su iglesia.  Pre-evangelización puede implicar algo tan simple como una sencilla conversación con un individuo donde se le proclame el Evangelio, o podría implicar un diálogo más extenso donde se deba crea una relación de antemano así poco a poco el individuo tenga una apertura y/o una capacidad de recibir el regalo de la gracia que se le ofrece.

2. Encender el Fuego

San Pablo nos dice que la gracia de la fe “viene a través de la escucha de la palabra de Cristo” (Rom. 10). Por lo tanto, la proclamación del mensaje de Cristo, (el Kerigma en griego), es el componente esencial para encender el fuego de la fe en el alma. No hay verdadera evangelización sin el simple, directo e integral anuncio de las Buenas Noticias de Jesús al individuo.  Esta proclamación incluye una invitación a la conversión y un compromiso con la vida de Jesucristo y su iglesia. Su meta no es ninguna otra que llamar a los oyentes del mensaje a tomar una decisión libre de discipulado: `Ven y sigue Me'.

3. Echar leña el fuego

La tercera fase llamada “discipulado” comienza una vez que la persona está comprometida o re-comprometida. Los discípulos son seguidores y estudiantes conscientes del Señor Jesucristo. Ellos tienen una relación viva, personal con Él y requieren una formación extensa en la fe. Esta formación debe ser sistemática e integral y su meta es la transformación completa de la vida de la persona. El fuego que fue encendido en la segunda etapa arderá o se marchitará si no es alimentada con enseñanzas solidas - espirituales, intelectuales y morales. Jesús pasó tres años formando/discipulando a doce hombres y después los comisionó para evangelizar al mundo. El fracaso de no formar a discípulos después de su conversión es irresponsable y dañino.

4. Dejar que el fuego arda

El Discipulado es seguido por el Apostolado lo cual está marcado por el reconocimiento que uno tiene un mandato bautismal para proclamar el evangelio a toda la gente. El fuego continúa ardiendo solamente si se alimenta correctamente. El trabajo de evangelizar perdurara solamente si hay una formación continua y apropiada para los fieles y si siguen proclamando el mensaje del Evangelio.