During Lent, 'return to the Lord with our whole heart'

NOTE: The following letter was published in the February 23, 2017 edition of The Catholic Spirit, the official newspaper of the Diocese of Metuchen.

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Dear Brothers and Sisters,

Lent always seems to come around so quickly! March 1 is Ash Wednesday already, and hence we begin our 40-day Lenten journey once again. In his annual message to the faithful this year, Pope Francis reminds us that, during Lent, we need to hear once more the voice of the prophets who cry out and trouble our conscience. At Mass on Ash Wednesday, in our first reading of the day, we will hear the prophet Joel beckoning us to “return to the Lord with our whole heart.” Indeed, we return again on Ash Wednesday each year to put our whole heart before the Lord. As our foreheads are marked with the sign of the cross, we ask Him, throughout each of the 40 days ahead of us, to remake our hearts to be more like His own.

In his Lenten message released Feb. 7, the Pope encourages us to change our hearts, saying, “This season urgently calls us to conversion,” which will come about by “deepening our spiritual life through the means of sanctification offered us by the Church: fasting, prayer and almsgiving.”

The Holy Father spends the rest of his message exploring the central themes behind the parable of the rich man and Lazarus, which he says, “Exhorts us to sincere conversion.” He begins with our need to recognize other persons as gifts. “Lazarus teaches us that other persons are a gift. A right relationship with people consists in gratefully recognizing their value. Even the poor person at the door of the rich is not a nuisance, but a summons to conversion and to change,” the Pope said. “Lent is a favorable season for opening the doors to all those in need and recognizing in them the face of Christ. Each of us meets people like this every day. Each life that we encounter is a gift deserving acceptance, respect and love.”

The disciplines of Lent – prayer, fasting and almsgiving – are meant, of course, to help us to stay focused on our baptismal promises. We do this through communicating regularly and intensely with our Beloved, exercising self-control so as to emphasize the supreme importance of the spiritual over the material in our lives, and sharing generously with those in need. These three disciplines help us to avoid the temptation to show indifference of God and our neighbor and they push us away from focusing too much on ourselves. Moreover, these three disciplines are intended to turn us towards God and others, especially our brothers and sisters most in need; they help our hearts to become more like our Lord’s.

Indeed, my brothers and sisters in Christ, as St. Paul reminds us in the second reading at Mass each Ash Wednesday, “Now is the acceptable time”. Yes, God calls us to conversion and beckons us to deepen our spiritual lives by deepening our friendship with Christ; so on Ash Wednesday we clearly hear our Lord say to each of us: “Believe! Return to me . . . turn away from sin and be faithful to the Gospel.”

I pray that this Lent we will all join with the Holy Father in prayer, “May the Holy Spirit lead us on a true journey of conversion, so that we can rediscover the gift of God’s word, be purified of the sin that blinds us, and serve Christ present in our brothers and sisters in need." God bless you all.

The Most Reverend James F. Checchio, JCD, MBA
Bishop of Metuchen

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Lenten Obligations

  1. The days of fast and abstinence are Ash Wednesday and Good Friday.
  2. All other Fridays of Lent are days of abstinence.
  3. The obligation of fast applies only to Catholics between the ages of 18 and 59.
          Fasting in the Catholic tradition means to limit oneself to one full meal and two smaller meals
          which together are not equal to a full meal, so as to experience hunger.
  4. The obligation of abstinence applies to all Catholics who have reached the age of 14.
         Abstinence in the Catholic tradition means to abstain from meat.

As you may know, the Memorial of St. Patrick falls on a Friday this year. For members of the faithful celebrating this Memorial and who desire it, Bishop Checchio has commuted the penitential obligation on March 17 to the obligation to abstain from meat on another day that same week.


NOTA: Esta carta fue publicada en la edición del 23 de febrero de 2017 de The Catholic Spirit, periódico oficial de la Diócesis de Metuchen.

Queridos Hermanos y Hermanas,
¡Parece ser que la Cuaresma siempre llega muy rápidamente! El 1 de marzo es miércoles de ceniza, y empezamos la jornada de 40 días una vez más.  En su mensaje anual a los fieles este año, el Papa Francisco nos recuerda que durante la cuaresma, necesitamos escuchar mejor la voz de los profetas que gritan y disturban nuestras consciencias.  Durante la misa del miércoles de ceniza, escucharemos en la primera lectura que el profeta Joel nos dice, “Conviértanse al Señor de todo corazón.”  Verdaderamente, que volvemos cada año el miércoles de ceniza a poner todo nuestro corazón frente al Señor.  Mientras que sus frentes son marcadas con la señal de la cruz, le pedimos al Señor que a través de estos 40 días, convierta nuestros corazones para que se asemejen más al suyo. 
El mensaje del Papa hecho público el 7 de febrero, nos anima a cambiar nuestros corazones, diciendo, “Este tiempo nos llama urgentemente a la conversión,” la cual se lleva a cabo, “profundizando nuestra vida espiritual por medio de la santificación que ofrece le Iglesia: ayuno, oración y limosna.” 
El Santo Papa continúa en su mensaje explorando los temas centrales de la parábola del hombre rico y Lázaro, la cual dice, “Nos exhorta a una conversión sincera.”  El empieza con nuestra necesidad de reconocer a las otras personas como dones.  “Lázaro nos enseña que los demás son regalos.  Una relación entre personas en justicia consiste en reconocer su valor con gratitud.  Aun la persona pobre a la puerta del hombre rico no es estorbo, pero una llamada a la conversión y a cambiar,” dice el Papa. “La cuaresma es un buen tiempo para abrir las puertas a todos los necesitados y reconocer en ellos el rostro de Cristo.  Cada uno de nosotros se encuentra con gente necesitada cada día.  Cada vida que encontramos es un regalo que merece ser aceptado, respetado y amado.” 
La disciplina de la cuaresma—la oración, ayuno y limosna—tienen como propósito ayudarnos a mantenernos enfocados en nuestras promesas bautismales. Lo hacemos cuando nos comunicamos regularmente e intensamente con nuestro Amado, practicando disciplina para poder enfatizar la importancia suprema de lo espiritual sobre lo material en nuestras vidas, y compartir generosamente con los necesitados.  Estas tres disciplinas nos ayudan a evitar la tentación de mostrar indiferencia a Dios y a nuestro prójimo y evitan que nos enfoquemos demasiado en nosotros mismos.  Aun mas, estas tres disciplinas, hacen que nos volvamos hacia Dios y los demás, especialmente nuestros hermanos y hermanas más necesitados, nos ayudan a que nuestros corazones se asemejen más al corazón de Jesús. 
 
Verdaderamente, mis hermanos y hermanas en Cristo, como San Pablo nos lo recuerda en la segunda lectura del miércoles de ceniza, “Hoy es el tiempo favorable”.  Sí, Dios nos llama a la conversión y anima a profundizar nuestras vidas espirituales profundizando nuestra amistad con Cristo; así el miércoles ceniza escuchamos las palabras del Señor a cada uno de nosotros, “Cree. Arrepiéntete y cree en el Evangelio”
Rezo para que esta cuaresma nos unamos al Santo Papa en oración, “Que el Espíritu Santo nos guie a una jornada de verdadera conversión, para que podamos redescubrir el don de la palabra de Dios, seamos purificados del pecado que nos ciega, y servir a Cristo presente en nuestros hermanos y hermanas necesitados.”  Que Dios los bendiga. 
Obispo James Checchio

Queridos Hermanos y Hermanas,

¡Parece ser que la Cuaresma siempre llega muy rápidamente! El 1 de marzo es miércoles de ceniza, y empezamos la jornada de 40 días una vez más.  En su mensaje anual a los fieles este año, el Papa Francisco nos recuerda que durante la cuaresma, necesitamos escuchar mejor la voz de los profetas que gritan y disturban nuestras consciencias.  Durante la misa del miércoles de ceniza, escucharemos en la primera lectura que el profeta Joel nos dice, “Conviértanse al Señor de todo corazón.”  Verdaderamente, que volvemos cada año el miércoles de ceniza a poner todo nuestro corazón frente al Señor.  Mientras que sus frentes son marcadas con la señal de la cruz, le pedimos al Señor que a través de estos 40 días, convierta nuestros corazones para que se asemejen más al suyo. 

El mensaje del Papa hecho público el 7 de febrero, nos anima a cambiar nuestros corazones, diciendo, “Este tiempo nos llama urgentemente a la conversión,” la cual se lleva a cabo, “profundizando nuestra vida espiritual por medio de la santificación que ofrece le Iglesia: ayuno, oración y limosna.” 

El Santo Papa continúa en su mensaje explorando los temas centrales de la parábola del hombre rico y Lázaro, la cual dice, “Nos exhorta a una conversión sincera.”  El empieza con nuestra necesidad de reconocer a las otras personas como dones.  “Lázaro nos enseña que los demás son regalos.  Una relación entre personas en justicia consiste en reconocer su valor con gratitud.  Aun la persona pobre a la puerta del hombre rico no es estorbo, pero una llamada a la conversión y a cambiar,” dice el Papa. “La cuaresma es un buen tiempo para abrir las puertas a todos los necesitados y reconocer en ellos el rostro de Cristo.  Cada uno de nosotros se encuentra con gente necesitada cada día.  Cada vida que encontramos es un regalo que merece ser aceptado, respetado y amado.” 

La disciplina de la cuaresma—la oración, ayuno y limosna—tienen como propósito ayudarnos a mantenernos enfocados en nuestras promesas bautismales. Lo hacemos cuando nos comunicamos regularmente e intensamente con nuestro Amado, practicando disciplina para poder enfatizar la importancia suprema de lo espiritual sobre lo material en nuestras vidas, y compartir generosamente con los necesitados.  Estas tres disciplinas nos ayudan a evitar la tentación de mostrar indiferencia a Dios y a nuestro prójimo y evitan que nos enfoquemos demasiado en nosotros mismos.  Aun mas, estas tres disciplinas, hacen que nos volvamos hacia Dios y los demás, especialmente nuestros hermanos y hermanas más necesitados, nos ayudan a que nuestros corazones se asemejen más al corazón de Jesús. 

Verdaderamente, mis hermanos y hermanas en Cristo, como San Pablo nos lo recuerda en la segunda lectura del miércoles de ceniza, “Hoy es el tiempo favorable”.  Sí, Dios nos llama a la conversión y anima a profundizar nuestras vidas espirituales profundizando nuestra amistad con Cristo; así el miércoles ceniza escuchamos las palabras del Señor a cada uno de nosotros, “Cree. Arrepiéntete y cree en el Evangelio”

Rezo para que esta cuaresma nos unamos al Santo Papa en oración, “Que el Espíritu Santo nos guie a una jornada de verdadera conversión, para que podamos redescubrir el don de la palabra de Dios, seamos purificados del pecado que nos ciega, y servir a Cristo presente en nuestros hermanos y hermanas necesitados.”  Que Dios los bendiga. 

Muy Reverendísimo James F. Checchio, JCD, MBA
Obispo de Metuchen

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Obligaciones de Cuaresma 

  1. Los días de ayuno y abstinencia son Miércoles de Ceniza y Viernes Santo.
  2. Todos los Viernes de Cuaresma son días de abstinencia.
  3. La obligación de ayuno aplica solo a Católicos entre las edades de 18 a 59.
          En la tradición Católica ayunar significa limitarnos a una comida y dos meriendas pequeñas que juntas no
          equivalgan a una comida completa, con el fin de experimentar hambre.
  4. La obligación de ayuno aplica a todo Católico de 14 años o más.
          Ayuno en la tradición Católica significa privarse de ingerir carne.

Como ustedes saben, el Memorial de San Patricio cae en viernes este año. Para los fieles que celebran este Memorial, el Obispo Checchio ha sustituido la obligación penitencial el 17 de marzo a la obligación de abstenerse de carne en otro día de esa misma semana.